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Hondotik ondora: jornadas sobre patrimonio marítimo en Pasaia

2013-04-19
Categorías: Conferencias, Pasaia,

La ponencia celebrada el 14 de marzo en el Udal Aretoa de Pasai San Pedro y el 15 de abril en el Koldo Mitxelena Kulturunea de San Sebastián, dentro de las jornadas "Hondotik ondora" sobre patrimonio marítino, versó sobre las pesquerías vascas en Canadá durante el siglo XVI. En ella, Michael Barkham Huxley, doctor en Geografía por la Universidad de Cambrigde y asesor científico-histórico del Gobierno de Canadá, trazó las principales líneas de la actividad pesquera que llevaron a cabo los vascos en Canadá y Terranova, especialmente durante la segunda mitad del siglo XVI.

Se trata de un tema que ha despertado numerosos estudios e investigaciones, muchas veces bajo el halo de la espectacularidad o "épica" de la caza de la ballena. El doctor Barkham, sin embargo, nos advirtió de que no estamos ante una actividad espontánea e idílica.

Nos recordó que las pesquerías vascas se fueron desarrollando durante la Edad Media y en diferentes ámbitos: la de bajura, la cantábrica y la de altura o la desarrollada en Irlanda-Sur de Inglaterra. De igual forma, no dejó pasar la oportunidad para recordar que la llegada inicial a las latitudes canadienses vino dada por el intento de Giovanni Cabotto de buscar una ruta hacia las Indias (1497), y que durante los años posteriores fueron los portugueses, normandos y bretones los que llevaron a cabo una serie de campañas, destinadas no a la caza de la ballena, sino a la pesca del bacalao.

Aunque los primeros viajes vascos ya los tenemos constatados en 1515, la verdadera expansión y organización de la explotación de la costa canadiense no ocurrirá hasta la segunda mitad del siglo XVI, cuando el contexto bélico de las coronas castellana y francesa remita. Será entonces, y a lo largo de un período de unos 25-30 años, cuando dé comienzo la verdadera aventura.

Esta empresa no estará exenta de peligros: las inclemencias  meteorológicas del viaje o de la propia estancia, el peligro de la caza de la ballena o los ataques piráticos o corsarios sufridos a la vuelta serán algunos de ellos. Numerosas personas perdieron la vida en los viajes o murieron en Terranova y Canadá, como constatan el casi centenar y medio de esqueletos que se han encontrado o los testamentos que hicieron redactar marineros de localidades como Orio, que fallecieron allí, a miles de kilómetros de sus casas. Unas escrituras que, por otro lado, forman el primer acervo documental canadiense. Por lo tanto, no resulta extraño que junto a la constancia documental de diversos naufragios, las excavaciones arqueológicas submarinas hayan hallado los vestigios de barcos hundidos: tan sólo en Red Bay, son 5 los pecios encontrados.

La labor de recuperación de este apasionante episodio se inició a comienzos de los 70, de la mano de Selma Huxley. Una investigadora que, paradójicamente, no recibió ayuda para llevar a cabo su trabajo: su solicitud de beca hecha a organismos canadienses fue rechazada alegando que era un tema que se había investigado en profundidad. Este impedimento no pudo con la voluntad de una historiadora que, durante décadas, se ha dedicado a rescatar miles de datos sobre la actividad de los vascos en aquellas frías latitudes. De esta forma, durante los últimos años sus estudios ha merecido el reconocimiento de diversas instituciones de Canadá y de algunas instituciones de Bizkaia.

En fin, la ponencia del doctor Barkham, acompañada de diverso material audiovisual, sirvió para contextualizarnos y ponernos en contacto con un aspecto muy interesante de nuestro pasado, vinculado al mar y que ha dejado pistas materiales al otro lado del Atlántico.  


Iago Irixoa